Astronomia ConicytEl Programa de Astronomía de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT) fue creado en 2006, con el objetivo de apoyar y fomentar el desarrollo de la astronomía nacional, y posicionarla como un área estratégica de desarrollo científico, promoviendo a Chile como una potencia mundial en el área. “Nuestro rol es ser un facilitador entre el gobierno, la comunidad científica y las instituciones extranjeras”, explica su director, el doctor Luis Chavarría.

Luis ChavarriaLuis Chavarría es licenciado y doctor en Ciencias con mención en Astronomía de la Universidad de Chile.En la práctica, esto se traduce en la coordinación de los fondos ALMA-CONICYT, Gemini-CONICYT, CAS-CONICYT y Quimal, y del 10% del tiempo de observación asignado para Chile en los telescopios Gemini Sur y APEX. Además de eso, tienen participación, como representantes de Chile, en comités y Board de distintos telescopios, como Gemini, ALMA, Chajnantor Working Group y el comité mixto ESO-Chile, y son los coordinadores del Día de la Astronomía, la actividad más importante para la divulgación de esta disciplina a nivel nacional.

¿A qué crees se debe el interés del público por la astronomía?

La astronomía es muy visual y de cierta manera te saca del mundo. Te hace pensar en cosas un poco más filosóficas -aunque uno no se dé cuenta- y eso atrae, es un medio de escape. Por otro lado, al tener los cielos tan limpios y los observatorios más grandes instalados en nuestro país, tenemos que empezar de alguna manera a llevar los beneficios al público general. Para ello impulsamos el Día de la Astronomía, pues buscamos generar conciencia de que los descubrimientos que aparecen en los medios, esas observaciones, se hacen desde Chile y que en algunas de ellas participan nuestros astrónomos.
A nivel mundial lo que se está haciendo en Chile es realmente importante, pero tenemos que mostrar que somos campeones mundiales de astronomía. Debemos sentirnos orgullosos, pero también hacernos responsables del cuidado de nuestros cielos, solo de esa manera generaremos conciencia sobre la contaminación lumínica, que nos podría traer problemas en el futuro. Es labor de todos, comenzando por el Gobierno, que debe mejorar la fiscalización en este sentido.

¿En qué sentido crees que somos campeones mundiales?

La mayor capacidad de observación está instalada en Chile y la nueva generación de telescopios se está construyendo en nuestro territorio. Hoy nuestra comunidad científica está aprovechando estos recursos. Entonces no es casualidad que los descubrimientos más importantes del último tiempo se hayan hecho desde Chile y que esté involucrada, de cierta manera, la comunidad científica chilena.
Esa comunidad, la cantidad de astronómos, ha crecido exponencialmente, los últimos quince años. Antes había una universidad de impartía astronomía y ahora hay trece, que suman más de 200 académicos y si contamos estudiantes, postdoctorados y académicos, superamos los 900. Una de las razones que impulsa estas cifras, es que el 10% de tiempo de observación se reserva para la comunidad chilena. Si no contáramos con este beneficio, seríamos unos meros observadores de lo que ocurre.

Una crítica general que se hace es que todos los grandes observatorios son extranjeros...

Es cierto, pero Chile no tiene la capacidad de crear un observatorio de esa magnitud, porque somos un país pequeño, lo que significa que la inversión en ciencias, además de ser menor que en otros países -porque es del 0.38% del PIB, cuando en otros países estamos hablando del 4%- equivale a menos recursos. Súmale a eso que los grandes observatorios son propiedad de consorcios de países, por las magnitudes gigantescas que representa esta inversión.
Tener esta inversión de los grandes consorcios en Chile, significa para nuestro país tener el 10% del tiempo de observación asegurado en esos observatorios. La demanda de tiempo de observación para los astrónomos extranjeros es del orden de 10 a 1, lo que quiere decir que se pide 10 veces más del tiempo disponible. En nuestro caso, es de cuatro a uno, entonces sigue conviniendo mucho más ser un astrónomo chileno.

 

“Queremos dejar de hacer piezas y pasar a construir los instrumentos por completo”

La astroingeniería consiste en aplicar técnicas avanzadas para solucionar problemas que se presentan en el ámbito astronómico, relacionados con desarrollo tecnológico (desde la ingeniería de software, eléctrica y electrónica, aplicadas a la instrumentación) y que tienen un alto potencial de transferencia tecnológica. Para Luis Chavarría, esta nueva disciplina abre numerosas posibilidades para las instituciones chilenas, algunas de las cuales ya se encuentran trabajando con los observatorios.

¿En Chile se hace astroingeniería?

Sí, y hay profesionales muy buenos en esta área. ALMA abrió todo un camino para que se formen profesionales capacitados para manejar datos. Antes de eso no existían tantos, pero ahora en ALMA hay muchos profesionales chilenos, tanto ingenieros como astrónomos, que están capacitados para trabajar en Big Data y con interferometría, lo que no es fácil. Entonces hay materia gris para trabajar, pero falta involucrar en general un poco más a Chile en la operación de los observatorios.

¿Cómo podría impulsarse el tema?

Quizás a futuro sería importante que, además del 10% de observación, se abran puertas para la colaboración entre Chile y los observatorios, no sólo a nivel de manejo de datos, sino que también en la construcción de los instrumentos. Pero ese es un paso que aún no se ha dado. Algunas universidades ya están cooperando con observatorios para construir instrumentos, pero no se trata de acuerdos oficiales, sino de esfuerzos individuales, que no están incluidos en los convenios internacionales. Este es un tema que se conversa desde hace tiempo en la comunidad chilena, pues es el camino para abrir nuevas áreas de investigación, en que profesionales de otras disciplinas también deberían estar incluidos.
Estamos trabajando, conjuntamente con el Ministerio de Relaciones Exteriores y con la Sociedad Chilena de Astronomía, Sochias, para ver cómo avanzamos, de manera que esto se materialice de forma paulatina, y que sea un beneficio mutuo, tanto para los observatorios como para la comunidad científica chilena.

Y a nivel nacional, ¿hay algún incentivo para que las universidades desarrollen astroingeniería?

CONICYT, a través del programa de Astronomía, abre cada año la convocatoria al Fondo QUIMAL, orientado a la creación de proyectos de astroingeniería. Este surgió hace algunos años, y está cumpliendo a cabalidad su objetivo, al propiciar el desarrollo de laboratorios básicos de astroingeniería. Hoy, el desafío es incrementar este fondo, para dejar de hacer piezas y pasar a construir los instrumentos por completo. Este es el rumbo que Chile debiera tomar para impulsar el desarrollo de esta área, estratégica en el mundo de la astronomía.