Red Universitaria Nacional, REUNA, surgió como una iniciativa de colaboración entre las universidades chilenas. Y nació bajo el sueño de un grupo de universidades que quería traspasar las fronteras del país para vincularse con instituciones pares en el mundo. Ese anhelo se alcanzó finalmente, el miércoles 13 de julio de 1994, cuando en el Diario Oficial se publicó: "Concédese personalidad jurídica a la entidad denominada Red Universitaria Nacional, que podrá usar también la sigla REUNA".

REUNA definió su hoja de ruta como pionero en la promoción y desarrollo de las redes de comunicación y colaboración con su conexión a Internet, realizada a principios de los 90's. De hecho fue la implementación más temprana de Internet en el continente, lo que luego derivó en el establecimiento del primer y más importante proveedor de servicios de Internet (ISP), y la creación de la industria de servicios de Internet en el país. Probablemente quienes pasaron por las aulas universitarias en la década del noventa recordarán los correos @reuna.cl

En el mismo rol de líder en Tecnologías de Información y Comunicación, el año 2000 REUNA convirtió a Chile en el primer país sudamericano en conectarse a Internet2, la Red Académica de Estados Unidos. También fue una de las redes del continente que promovió la creación de la Red de América Latina, RedCLARA, generada para que los países de la región pudieran conectarse de manera eficiente entre sí, y con el resto del mundo.

En estas más de dos décadas de gestión, la Corporación no sólo ha llevado a cabo importantes avances en infraestructura. REUNA entiende que ciencia y educación superior se hacen de manera colaborativa e interdisciplinaria, y que muchos recursos tecnológicos se comparten. Por eso se ha enfocado en diseñar una plataforma digital y servicios que faciliten la colaboración entre las personas, como por ejemplo el sistema de videoconferencia, streaming y eduroam.

Actualmente la Corporación se encuentra integrada por 34 instituciones, entre universidades, centros de investigación, observatorios astronómicos, y entidades de ciencia y educación. El desafío es seguir sumando comunidades que compartan el sueño de aportar al desarrollo de la ciencia, educación y cultura en Chile. La meta es también continuar mejorando la plataforma digital, para llegar a todos los rincones del país donde exista un científico, académico o estudiante.