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José Domingo Cañas 2819, Ñuñoa, Santiago, Chile.
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Expedición científica estudiará zonas bajas en oxígeno en el mar de Chile

Rompehielos de EE.UU. con más de 20 investigadores, entre ellos tres chilenos, viajará al norte del país.

Uno de los principales componentes de la contaminación, el dióxido de carbono (CO2), es absorbido en gran parte por los océanos del mundo. Esto es posible gracias al fitoplancton (microorganismos acuáticos) que lo absorben -a través de la fotosíntesis- para entregar sólo oxígeno a la atmósfera.

Sin embargo, cuando hay una alta concentración de CO2 en el mar (por exceso de contaminación) bajan los niveles de oxígeno en el océano y se produce lo que en ciencia se denomina una zona de mínimo oxígeno.

Los científicos creen que estás zonas aumentarán en los océanos del mundo producto de la contaminación global, lo que supone un cambio en la vida marina aún desconocida.

Justamente, para estudiar y poder predecir qué podría suceder en los océanos del mundo en el futuro, es que esta semana partió desde Valparaíso rumbo al norte del país un rompehielos de la National Science Foundation de EE.UU. con más de 20 científicos a bordo, entre ellos tres chilenos.

Su fin: estudiar la biodiversidad de las zonas de bajo oxígeno que se dan en forma natural en las costas del norte de Chile y el sur de Perú. Un laboratorio natural que podría entregar claves importantes sobre los alcances del cambio climático en los océanos del planeta.

Analizar el fitoplancton

Peter von Dassow de la Universidad Católica (UC), es uno de los científicos que estará en el rompehielos “Nathaniel B Palmer” durante tres semanas, para analizar cómo reaccionan los microorganismos de fitoplancton a las distintas concentraciones de dióxido de carbono en el mar.

Los organismos de fitoplancton que von Dassow estudia son los cocolitóforos, algas unicelulares microscópicas, de extensa distribución en el mar, que hacen fotosíntesis y producen placas de calcio de carbonato que se adhiere a su estructura. Cuando el océano está saturado de CO2 se acidifica y estos organismos pierden parte de esta placa, además de bajar su nivel de reproducción, dice von Dawsson.

Eso los convierte en indicadores sensibles a los cambios de temperatura y salinidad del mar. “Llegaremos hasta la zona del Pacífico subtropical, hasta la latitud de Lima, todas zonas de mínimo oxígeno, para estudiar los ciclos de carbono o nitrógeno en esas zonas, lugares que tienen concentraciones de dióxido de carbono que se verán en el océano en 100 años más”, dice el científico.

El experto explica que cuando hay mayor CO2 en la atmósfera, “eso se devuelve al océano con lo cual el océano se acidifica, lo que tiene efectos biológicos y bioquímicos especialmente en organismos que producen calcificación”, dice.

Pero no sólo estos organismos con concha se ven afectados. También los peces, que pierden su hábitat, mueren o se alejan de estas zonas del mar sin oxígeno, pues no son capaces de subsistir allí. Sólo pueden hacerlo bacterias y arqueas, que también serán parte de la investigación, pues permitirán entender cómo sobreviven en un ambiente extremo.